¿Qué es mejor, estudiar y coger apuntes a mano o hacerlo con el ordenador?
La escritura en dispositivos digitales está reemplazando cada vez más a la escritura a mano tradicional. Este reemplazo se ha trasladado también en ocasiones al ámbito escolar, donde hay un debate abierto sobre ¿qué es mejor, estudiar y coger apuntes a mano o hacerlo con el ordenador?
Nuestra respuesta siempre es la misma. Ambos métodos tienen sus ventajas e inconvenientes y ninguno es descartable, pero desde el punto de vista del aprendizaje, la comprensión y la memoria, es mejor escribir a mano (bien sea en papel físico o en papel-pantalla digital).
Un reciente estudio del Laboratorio de Neurociencia del Desarrollo de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Trondheim (Noruega) indica que, cuando escribimos a mano, se produce mayor actividad neuronal y se involucran áreas más relevantes para el aprendizaje, en comparación con lo que sucede al teclear en un teclado o una pantalla.
Escribir tecleando una pantalla o teclado requiere de movimientos mecánicos y repetitivos, que priorizan la velocidad sobre la conciencia. La escritura a mano requiere en cambio un movimiento grueso de la mano y el antebrazo, y un movimiento aún más fino de los dedos. Son estos movimientos los que van a generar patrones de conectividad cerebral óptimos para el aprendizaje y la memoria.
El estudio sugiere que al escribir con un lápiz o un bolígrafo se produce un patrón sensoriomotriz en el que se involucran la visión, las órdenes motoras dirigidas al antebrazo, a la mano y los dedos, y también se produce una retroalimentación propioceptiva (es decir, percibir lo que se está escribiendo). Todo ello está ausente cuando tecleamos una pantalla o teclado, donde solo se requiere presionar con el dedo para producir cada letra.
Para lograr una escritura a mano coherente, diferentes áreas cerebrales que en condiciones normales no interaccionarían entre sí, se ven obligadas a conectarse temporalmente. Esto habla de la plasticidad neuronal de nuestro cerebro, que se adapta y aprende con cada reto que le planteamos. Las neuronas involucradas pasan de tener una función única, a incorporarse a un sistema funcional. Es decir, neuronas de diferentes partes del cerebro que en principio tienen funciones diferentes, trabajan en equipo y se interconectan para participar en nuevas funciones que antes no tenían.
¿Cómo consiguieron medir todo esto los autores del estudio? Mediante registros de electroencefalograma (EEG) efectuados en el cerebro de los participantes del estudio, vieron que al escribir a mano se producía un aumento de ondas cerebrales de baja frecuencia (theta 3,5-7,5 Hz y alfa 8-12,5 Hz). Estas frecuencias bajas se suelen producir cuando en el cerebro tratan de comunicarse regiones «alejadas entre sí» que en principio tienen funciones diferentes. Algo que suele suceder cuando la actividad cognitiva está ligada a movimientos corporales. En concreto, se conectaban las regiones parietal y central del cerebro, y se registraba mayor actividad eléctrica en el hipocampo, una región que es crucial para la formación de la memoria y la codificación de nueva información durante el aprendizaje.