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Taller de INTELIGENCIA EMOCIONAL

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¿Qué necesita el cerebro de tu hij@?

Los «nutrientes mentales» que el cerebro necesita para funcionar de la mejor manera.

“Al igual que con los nutrientes esenciales de nuestra alimentación, estas siete actividades diarias aportan todos los «nutrientes mentales» que un cerebro necesita para funcionar de la mejor manera. Estas actividades mentales esenciales fortalecen las conexiones internas del cerebro y sus redes con otras personas y el mundo que le rodea.

Dándole a tu hij@ oportunidades todos los días para cada una de estas porciones, promueves la integración en su vida y permites que su cerebro esté equilibrado.”

El Cerebro Afirmativo Del Niño. Siegel, D. y Payne Bryson, T.

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¿Por qué a tu hij@ le cuesta tanto concentrarse?

Lo que ha cambiado hoy en día es que las últimas tecnologías son más eficaces en robarnos la atención que las tecnologías del pasado. Ahora el teléfono móvil, la tablet o el ordenador nos buscan y bombardean constantemente con cosas estimulantes: “tengo algo super interesarte para ti”, nos dicen. Para nuestro cerebro, eso es pura azúcar, y el riesgo es que nuestro cerebro se acostumbre a buscar constantemente esos “terrones de azúcar”.

Esto supone un reto. Tenemos que aprender estrategias para gestionar mejor nuestra atención, porque las posibilidades de distraernos con las pantallas son ahora enormes.

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Cuidar el cerebro de nuestros hijos

“Si quieres tener hijos felices, no hagas que el viento sople siempre a su favor; enséñales a navegar en tempestades para conseguir aquello que quieran en la vida”

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¿Por qué el cerebro aprende más rápido si está en conexión con el movimiento físico?

https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/neurociencia-movimiento-cerebro/

La conexión entre cerebro y movimiento está avalada por diferentes investigaciones y estudios. Los niños pueden aprender matemáticas con mayor facilidad si se conecta esta asignatura con ejercicios de Educación Física; igualmente, serán capaces de mantener la concentración durante más tiempo y absorberán todos los conocimientos de forma más liviana si se opta por pequeños descansos en movimiento después de un periodo considerable de actividad sedentaria. Es lo que se conoce como descansos activos. Aunque todo esto está demostrado, ¿cuál es la razón que hace que el cerebro aprenda más rápido si está en conexión con el movimiento físico?

Son muchas las investigaciones y publicaciones que declaran la innegable relación entre actividad física y la mejora del rendimiento escolar y/o cognitivo, pero ¿qué hay detrás de esta causa-efecto? Pues bien, la línea que une estos dos elementos nos la viene a dibujar la Neurociencia.

Gracias a los avances realizados en neurociencia, conocemos un fenómeno cerebral denominado neuroplasticidad, una propiedad del sistema nervioso que le permite adaptarse continuamente a diferentes experiencias.

Las experiencias modifican el cerebro

Las experiencias modifican nuestro cerebro continuamente creando, fortaleciendo o debilitando las sinapsis que conectan las neuronas. A este proceso se lo define en algunas publicaciones como aprendizaje neuronal (o aprendizaje hebbiano). Del cual se puede desprender que cada nuevo circuito neuronal creado/modificado en el todo cerebral equivaldría (mentalmente) a un aprendizaje significativo (Ausubel, 1960, 1963).

«Las experiencias modifican nuestro cerebro continuamente creando, fortaleciendo o debilitando las sinapsis que conectan las neuronas»

Ledoux, neurocientífico estadounidense, indica que a nivel filogenético se distinguen tres partes en el cerebro: la corteza cerebral, el sistema límbico y el cerebro reptiliano. En el sistema límbico, que es la red de neuronas que facilita la comunicación entre el hipotálamo (implicado en conductas básicas de supervivencia), la corteza cerebral y las demás partes del encéfalo, es donde residen las funciones esenciales de la emoción. Según este autor, el sistema emocional puede actuar independientemente del neocórtex.

Cerebro

Los dos protagonistas de este sistema límbico son el hipocampo, que registra los hechos puros (podríamos identificarlo como el almacén de la memoria y por lo tanto, de muchos aprendizajes) y la amígdala, encargada de registrar un estado emocional ante esos hechos/experiencias. La amígdala produce la respuesta emocional, pero esta reacción es impulsiva y es otra parte del cerebro la que se encarga de elaborar una respuesta más adecuada.

El regulador cerebral que recibe y controla los impulsos de la amígdala parece encontrarse en el extremo de una vía nerviosa que va al neocórtex, en el lóbulo prefrontal. Este lóbulo prefrontal constituye una especie de modulador de las respuestas proporcionadas por la amígdala y otras regiones del sistema límbico, permitiendo la emisión de una respuesta más analítica y razonada.

Las conexiones existentes entre la amígdala y el neocórtex constituyen el centro de gestión entre los pensamientos y los sentimientos. Esta es la razón principal por la que la emoción (positiva) es fundamental para pensar eficazmente, tomar decisiones inteligentes y permitirnos pensar con claridad. La corteza prefrontal es la región cerebral que se encarga de la memoria de trabajo y de elaborar respuestas, ponderando el caudal de información proveniente de distintas zonas cerebrales.

Dopamina, una gran aliada del correcto aprendizaje

La amígdala secreta dopamina, este neurotransmisor cerebral se relaciona con las funciones motrices, las emociones y los sentimientos de placer. La relevancia educativa de este neurotransmisor es capital, porque interviene en procesos de gratificación y motivación (como precursor del placer/alegría), que son fundamentales en el aprendizaje. Controla los sistemas encargados de activar los centros responsables de la actividad motora, así como los de regular ciertas secreciones hormonales, de mandar información a células del mesoencéfalo que conectan con el córtex frontal y con distintas estructuras del sistema límbico. Estos dos últimos sistemas tienen una función muy importante en la vida emocional de las personas.

La secreción de dopamina y su presencia en los lóbulos frontales, controla el flujo de información desde otras áreas del cerebro. Las irregularidades sobre su emisión y/o recepción en esta región cerebral, pueden causar interferencias en las funciones neurocognitivas, especialmente la memoria, atención, y resolución de problemas (a veces referidas como funciones ejecutivas).

CEREBRO 2

Cuanto más movimiento, más crecimiento cerebral

Dejando a un lado las emociones y su gestión, y centrándonos en la actividad física y el movimiento, hay que poner especial interés en las neurotrofinas, que son un tipo de proteínas relacionadas con la supervivencia de las neuronas. La musculatura y ciertas partes del cerebro, al ser estimuladas a través del movimiento y/o ejercicio, las vierten al torrente sanguíneo con la misión de estimular la supervivencia, crecimiento o diferenciación de las partes activadas.

El factor de crecimiento nervioso (FCN) es una proteína presente en el sistema nervioso central y en otras zonas del cuerpo, ya que puede atravesar la barrera hematoencefálica.

El FCN está relacionado directamente con la síntesis y control de la norepinefrina. También se han encontrado multitud de neuronas colinérgicas sensitivas sensibles a FCN, presentes en diferentes estructuras, incluido el hipocampo, teniendo un importante papel en la memoria y el aprendizaje.

niño corriendo

El factor neurotrófico derivado del cerebro BDNF (del inglés brain-derived neurotrophic factor), son proteínas secretadas en una amplia gama de tejidos y tipos de células, no solo en el cerebro. Su expresión puede ser vista en la retina, el SNC, las neuronas motoras, los riñones y la próstata, habiéndose constatado el aumento de su secreción y actividad a través del ejercicio regular. Son sustancias químicas que ayudan a estimular y controlar la neurogénesis o creación de nuevas neuronas.

El ejercicio provoca cambios estructurales en el cerebro

Está demostrado que la práctica regular de ejercicio (fundamentalmente de tipo aeróbico) favorece la secreción de estas sustancias y provoca pequeños cambios estructurales en el cerebro, mejorando la memoria y procesos mentales asociados, con lo que utilizar el juego y el movimiento, es la fórmula ideal de mejorar las capacidades mentales e incidir sobre la motivación y la predisposición al aprendizaje. En este sentido, aunar aprendizajes con movimiento no sólo es lícito y posible, sino que se muestra como la vía más cargada de naturalidad y biológicamente adecuada a nuestra especie.

«Aunar aprendizajes con movimiento no sólo es lícito y posible, sino que se muestra como la vía más cargada de naturalidad y biológicamente adecuada a nuestra especie»

Por lo tanto, y teniendo en cuenta el positivo factor emocional del juego y el movimiento en los niños, diseñar actividades que necesiten de la participación del mayor número de zonas cerebrales implicadas en la tarea, incluyendo las dedicadas al control motriz, se erige como la metodología que más beneficios aportará al desarrollo de la capacidad cognitiva general y, por ende, a las competencias o habilidades más específicas.

Por tanto, el entorno y actividades propias de la Educación Física es el más favorable escenario de actuación escolar.

FUENTE:

https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/neurociencia-movimiento-cerebro/

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Aportaciones de la Neuroeducación y la Neurodidáctica

Aportaciones de la Neuroeducación – Según Francisco Mora y José Ramón Gamo

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Tener un objetivo y emocionarse, dos caminos hacia la motivación

La motivación del estudiante no es un constructo independiente que sucede porque sí, sino que es dependiente de otros factores. Dos factores importantes son los objetivos y las emociones. La motivación existirá o no existirá dependiendo del objetivo. Si el alumno no tiene un objetivo intrínseco (deseado por él mismo) no va a existir esa motivación o será deficitaria. Pero a veces no es necesaria la motivación para aprender. Cuando introducimos la emoción auténtica en una actividad, construimos una pasarela que “arrastra” al alumno al aprendizaje.



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Si no es significativo, no habrá un auténtico aprendizaje

Cuando conectamos una nueva información con otra que el alumno ya sabía de antemano, estamos estableciendo una relación y conexión entre ambas ideas. Esta conexión proporciona al alumno un significado pleno, lo que dota de sentido al aprendizaje y lo consolida. Decimos pues que el aprendizaje es significativo y, por tanto, relevante para el alumno.

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¿Por qué hay alumnos que estudian mucho pero no les cunde?


“He estudiado muchísimo y me ha salido fatal el examen”, “lo sé, pero no sé cómo explicarlo”, “lo entiendo, pero cuando tengo que aplicarlo a un caso práctico no sé cómo hacerlo». Estas situaciones y otras similares indican que, habiendo hecho un esfuerzo por aprender, muchos estudiantes no lo logran. Y si esta situación se repite varias veces puede llegar (¡y de hecho llega!) a generar frustración y desmotivación hacia la materia que se está intentando aprender. Esta circunstancia tan desagradable podría haberse evitado si los estudiantes tuvieran claro, desde edades tempranas, qué es aprender y qué tienen que hacer para que no les resulte más difícil de lo que realmente es.

Uno de los errores más frecuentes en las aulas es que los aprendices conciben el aprendizaje de una manera muy restringida: “Aprender es memorizar literalmente”. De este modo afrontan las tareas de forma muy superficial y pasiva, recurriendo a técnicas básicas como la mera repetición de los contenidos que aparecen en los textos, sin reflexionar sobre la validez de esta técnica y sin propósito consciente de comprender. Afrontan, pues, la tarea de aprendizaje de forma mecánica, reproductiva e ineficaz.

Aprender estrategias para no tropezar más

Ante esta situación, la investigación educativa destaca la trascendencia que tiene ayudar a los alumnos a hacer explícitas sus teorías sobre qué significa aprender y a modificarlas enseñándoles a abordar las situaciones de aprendizaje de una manera más reflexiva y eficaz.

Es importante que el aprendiz entienda que adquirir conocimientos implica memorizar pero, la mayoría de las ocasiones, de manera comprensiva y funcional. Se trata de que “aprenda a aprender” de manera no irreflexiva, sino deliberada y consciente, lo que exige la adquisición y uso de estrategias de aprendizaje.

Las estrategias de aprendizaje son secuencias de actividades orientadas a conseguir un objetivo. Su función es facilitar la adquisición de los conocimientos de manera significativa. Son acciones puestas en marcha por el aprendiz de manera intencional, que exigen tomar decisiones conscientes respecto a cómo afrontar la tarea de aprender. Para ello no solo debe conocer qué actividades puede realizar (por ejemplo, subrayar, esquematizar, resumir, parafrasear…), sino cómo, cuándo y para qué es importante realizar cada una de ellas.

Este “conocimiento condicional” es clave, ya que permite al aprendiz utilizar los distintos procedimientos de aprendizaje que conoce, no de manera mecánica (¡subrayar no es poner líneas debajo de determinadas frases!), sino premeditada.

El aprendizaje estratégico exige planificar qué voy a hacer, con qué propósito y cómo lo voy a hacer.

Pero, puesto que las acciones seleccionadas deben dirigirse a un objetivo (asimilar la información de manera comprensiva), además es necesario controlar el propio progreso durante la realización de la tarea y evaluar, una vez terminada, si el objetivo de partida se ha conseguido o no y, en este caso, revisar las acciones llevadas a cabo y modificar las que sean necesarias.

Aprender de manera estratégica supone siempre “pensar antes”, “pensar durante” y “pensar después” de actuar.

Alguien debe actuar como guía

Una cuestión fundamental que no puede ser ignorada es que este tipo de aprendizaje es difícil y, por supuesto, no depende solo del aprendiz, sino que exige que alguien actúe como guía: los maestros y los profesores. De hecho, la mayoría de las cosas las aprendemos junto con otros y, cuando los aprendizajes son complejos (y aprender a aprender lo es, y mucho), ¡gracias a otros!

Por ello, los docentes no deben conformarse con transmitir contenidos, sino que deben hacer un esfuerzo consciente por ayudar a los estudiantes a aprender comprendiendo. Pero, ¿cómo “enseñar a aprender” en las aulas?.

Dos herramientas son fundamentales: el modelado y el feedback.

El modelado. Consiste en presentar los contenidos a aprender ofreciendo un “modelo” de cómo y qué se piensa mientras se lee (por ejemplo, ¿qué hago antes de empezar a leer un texto académico?, ¿por qué?, ¿cómo saber qué es importante para subrayarlo?, ¿cómo puedo relacionar la información seleccionada?, ¿qué puedo hacer para no perderme?).

Se trata de pensar en voz alta para “prestar” a los alumnos los propios procesos de pensamiento desplegados durante la lectura comprensiva, para “hacer visibles” las actividades mentales que ponen en marcha para leer significativamente. Así, los aprendices pueden observar y elaborar una idea clara de qué es lo que se espera que hagan cuando tienen que asimilar los contenidos y de cómo hacerlo.

El feedback. La segunda herramienta consiste en ofrecer al alumno información clara y precisa respecto a lo que ha hecho y lo que debería haber hecho, a lo que hace y lo que debería hacer para que pueda corregir y mejorar su proceso de aprendizaje.

En suma, como muy bien señala J. I. Pozo en su magnífico libro Aprendices y maestros, la manera de aprender no se puede desligar de la manera de enseñar. Por ello, para evitar situaciones como las descritas al inicio, es necesario que ambos, profesores y aprendices, aborden los contenidos académicos de forma reflexiva y siempre consciente.

*Este texto ha sido publicado originalmente en The Conversation.

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Neuroeducación en el aula

Es hora de aplicar en el aula las evidencias científicas que ya existen sobre el aprendizaje.
Cuando organizamos los aprendizajes de tal modo que conecten con la curiosidad espontánea de los alumnos, estamos activando los circuitos de recompensa de sus cerebros. Éstos segregan dopamina y, por tanto, aprender se convierte en un placer.

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¿Sabes cuáles son las 10 habilidades más importantes para el futuro?

La llegada de las denominadas SOFT SKILLS está rompiendo con los esquemas establecidos en los currículums académicos tradicionales. Ya no sólo es importante aprender conocimientos y formas de hacer. Tan importante o más es desarrollar en chicos y chicas las soft skills, esto es, aquellas habilidades que nos permiten relacionarnos saludablemente con nosotros mismos, con el resto de personas y con nuestro entorno de trabajo. Las habilidades del futuro serán pensar con creatividad y de un modo crítico de cara a saber resolver problemas, ser capaces de negociar y llegar a acuerdos, ser proactivos, etc…

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Estrategias para aprender mejor

Barbara Oakley es profesora de Ingeniería en la Universidad de Oakland (EEUU). Participa en múltiples áreas de investigación, que van desde la educación STEM, la educación en ingenierías y las estrategias para aprender a aprender.

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