El Telar de la Memoria
Rodrigo Quian Quiroga, director del Centro de Neurociencias en la Universidad de Leicester (UK), es el descubridor de las “neuronas de concepto” y una de las figuras más relevantes en lo referente a cómo funciona la memoria.
En este fragmento de una reciente entrevista (ver aquí la entrevista completa) recomienda a los estudiantes usar el método de la asociación de ideas para memorizar de manera más consistente. La asociación de ideas, que Aristóteles llamaba el Telar de la Memoria, no es otra cosa que conectar la nueva idea a memorizar con ideas ya previamente consolidadas en nuestra memoria. Podríamos decir que esta conexión proporciona a la idea nueva un contexto, es decir, literalmente un lugar al que agarrarse.
En el taller de Técnicas de Estudio siempre recomendamos a los alumnos que su labor como estudiantes es trabajar para lograr que, una nueva idea que está ahí fuera de su cerebro, encuentre algo a que agarrarse que esté dentro de su cerebro. Encontrar un lugar al que la nueva idea, cuando lance su cuerda, pueda engancharse. Y aquí la clave está en que “ese algo” no sea un “algo cualquiera”, sino un algo que, de alguna manera, pueda tener algo de relación con la idea nueva. Cuando conseguimos esta conexión entre ambas ideas, estamos generando entendimiento en lugar de memorización mecánica.
¿Qué es mejor, estudiar y coger apuntes a mano o hacerlo con el ordenador?
La escritura en dispositivos digitales está reemplazando cada vez más a la escritura a mano tradicional. Este reemplazo se ha trasladado también en ocasiones al ámbito escolar, donde hay un debate abierto sobre ¿qué es mejor, estudiar y coger apuntes a mano o hacerlo con el ordenador?
Nuestra respuesta siempre es la misma. Ambos métodos tienen sus ventajas e inconvenientes y ninguno es descartable, pero desde el punto de vista del aprendizaje, la comprensión y la memoria, es mejor escribir a mano (bien sea en papel físico o en papel-pantalla digital).
Un reciente estudio del Laboratorio de Neurociencia del Desarrollo de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Trondheim (Noruega) indica que, cuando escribimos a mano, se produce mayor actividad neuronal y se involucran áreas más relevantes para el aprendizaje, en comparación con lo que sucede al teclear en un teclado o una pantalla.
Escribir tecleando una pantalla o teclado requiere de movimientos mecánicos y repetitivos, que priorizan la velocidad sobre la conciencia. La escritura a mano requiere en cambio un movimiento grueso de la mano y el antebrazo, y un movimiento aún más fino de los dedos. Son estos movimientos los que van a generar patrones de conectividad cerebral óptimos para el aprendizaje y la memoria.
El estudio sugiere que al escribir con un lápiz o un bolígrafo se produce un patrón sensoriomotriz en el que se involucran la visión, las órdenes motoras dirigidas al antebrazo, a la mano y los dedos, y también se produce una retroalimentación propioceptiva (es decir, percibir lo que se está escribiendo). Todo ello está ausente cuando tecleamos una pantalla o teclado, donde solo se requiere presionar con el dedo para producir cada letra.
Para lograr una escritura a mano coherente, diferentes áreas cerebrales que en condiciones normales no interaccionarían entre sí, se ven obligadas a conectarse temporalmente. Esto habla de la plasticidad neuronal de nuestro cerebro, que se adapta y aprende con cada reto que le planteamos. Las neuronas involucradas pasan de tener una función única, a incorporarse a un sistema funcional. Es decir, neuronas de diferentes partes del cerebro que en principio tienen funciones diferentes, trabajan en equipo y se interconectan para participar en nuevas funciones que antes no tenían.
¿Cómo consiguieron medir todo esto los autores del estudio? Mediante registros de electroencefalograma (EEG) efectuados en el cerebro de los participantes del estudio, vieron que al escribir a mano se producía un aumento de ondas cerebrales de baja frecuencia (theta 3,5-7,5 Hz y alfa 8-12,5 Hz). Estas frecuencias bajas se suelen producir cuando en el cerebro tratan de comunicarse regiones «alejadas entre sí» que en principio tienen funciones diferentes. Algo que suele suceder cuando la actividad cognitiva está ligada a movimientos corporales. En concreto, se conectaban las regiones parietal y central del cerebro, y se registraba mayor actividad eléctrica en el hipocampo, una región que es crucial para la formación de la memoria y la codificación de nueva información durante el aprendizaje.
La práctica intercalada, una estrategia de estudio eficaz para activar la memoria a largo plazo
La práctica intercalada (interleaved practice) es una estrategia de estudio que consiste en intercalar diferentes asignaturas o diferentes áreas de una misma asignatura durante una misma sesión de estudio. Tal y como aparece en la imagen que encabeza este artículo.
Pero, ¿qué beneficios tiene estudiar de esta manera? A priori, uno podría pensar que es mejor no empezar un tema diferente hasta que has acabado con uno (massed practice).
La razón es que cuando estudiamos un mismo contenido de manera repetida, llega un momento en que el cerebro genera una sensación de familiaridad con ese contenido. Si, por ejemplo, estamos resolviendo ejercicios de matemáticas, llegará un momento en que el cerebro repite la mecánica del ejercicio sin necesidad de pensar demasiado sobre lo que está haciendo, ya que tiene almacenada la información en la “memoria de trabajo”. La memoria de trabajo es una memoria casi automática y poco reflexiva. La necesitamos para ese instante y después el cerebro la desocupa.
Ya comentamos en el anterior post de este blog que el verdadero aprendizaje no ocurre cuando trabajamos sólo con la “memoria de trabajo”, ya que esta memoria opera sólo en el corto plazo. Para que tenga lugar la consolidación del aprendizaje es necesario activar la memoria a largo plazo. ¿Y cómo se activa? Se activa en el momento que introducimos la reflexión y evocación de una idea o tarea.
Es aquí cuando entre en juego la práctica intercalada. La práctica intercalada me asegura una cierta cantidad de “olvido deseable” acerca de la tarea que estaba haciendo. Cuando intercalamos tareas diferentes en una misma sesión de estudio impedimos al cerebro que siga trabajando sólo con la “memoria de trabajo” (memoria a corto plazo), impedimos que mantenga esa sensación de familiaridad con el contenido, logramos que salga de la “comodidad” que acompaña a la práctica repetida de un mismo tipo de ejercicio.
Obligamos así al cerebro a trabajar con este intervalo: pensar y dejar de pensar en una tarea, para volver a pensar sobre ella al cabo de un rato. De esta manera, nos vemos obligados a recuperar la información desde la memoria a largo plazo (¿de qué tipo de tarea se trataba?¿qué es lo que había que hacer con esa tarea?).
Esta “práctica de recuperación”, introduce una dificultad deseable que obliga a un esfuerzo mental y por tanto hace que el aprendizaje se vaya “fijando” en la memoria a largo plazo y se vuelva más permanente.
Otro aspecto a resaltar es que cuando un estudiante sólo almacena la información en su memoria de trabajo genera una sensación de que ya se la sabe y, por tanto, no es necesario retomar ese contenido. Con la repetición intercalada minimizamos también esa ilusión de competencia y dominio del contenido.
Fuente: D. Rohrer, R. F. Dedrick, and P. K. Agarwal, “La estrategia de la práctica intercalada en matemáticas. Demos a los estudiantes la oportunidad de aprender lo que necesitan saber” University of South Florida, 2017, en inglés en www.retrievalpractice.org/interleaving
Para recordar, tenemos que olvidar
Aunque nos pueda parecer contradictorio, olvidar lo que tenemos que estudiar va a facilitar recordarlo mejor durante el examen. Para aprender bien algo que recién hemos estudiado, tenemos que dar tiempo al cerebro para que lo olvide.
Esto tiene una explicación: cuando estudiamos, usamos en gran parte lo que llamamos “memoria de trabajo”, es decir, la capacidad del cerebro para retener una información en el corto plazo (memoria a corto plazo). El ejemplo típico de uso de la “memoria de trabajo” es cuando estamos haciendo operaciones matemáticas y recordamos la operación que acabamos de hacer, ya que nos servirá para el siguiente paso. Recordar la información retenida con nuestra “memoria de trabajo” es útil en ese momento, pero no es una memoria de largo alcance.
Muchos estudiantes creen que si se estudian un tema y se acuerdan de todo cuando alguien les pregunta al cabo de unos minutos u horas, significa que también lo recordarán días después durante el examen.
Pero el cerebro no funciona de esta manera. Si queremos aprender algo y que se consolide necesitamos poner en marcha la memoria a largo plazo. Dejar pasar un tiempo desde que he usado la memoria a corto plazo nos permite “olvidar”. Y ese olvido en realidad es una prueba para saber qué información se ha memorizado realmente y cuál no.
Cuando un tiempo después de haber estudiado, tratamos de recuperar esa información, estamos consolidándola en nuestra memoria a largo plazo. Una vez se detecta de nuevo esa información «olvidada» estamos facilitando un aprendizaje más profundo.
Y esto se debe básicamente a que el aprendizaje es más duradero y efectivo cuando requiere un esfuerzo. Cuanto más intentamos recuperar la información que memorizamos en el corto plazo, mayor será nuestra capacidad para recuperar y almacenarla a posteriori en el largo plazo, es decir, de aprender.
Ser capaces de focalizar la atención
«Ser capaces de focalizar la atención se ha convertido en algo muy difícil, pero a la vez muy necesario. Con frecuencia demandamos a los niños que se concentren en una actividad, mientras permitimos que sean bombardeados por multitud de distractores»
Charo Rueda, profesora de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Granada
Los Cuatro Pilares del Aprendizaje
Comprendiendo mejor qué es lo que hace nuestro cerebro para aprender, podemos aprender a aprender.
1. ATENCIÓN: De todos los estímulos que nos llegan, aquel al que prestemos atención se verá amplificado. Y por ello dirigido y orientado hacia su asimilación.
2. COMPROMISO ACTIVO: El aprendizaje no sucede cuando tenemos una actitud pasiva, sino cuando está dirigido por la intención.
3. CORRECCIÓN DEL ERROR: el que aprende necesita una respuesta que le informe de si lo asimilado es correcto o incorrecto. Es crucial recibir una señal de error para poder corregir en caso necesario.
4. CONSOLIDACIÓN: el aprendizaje no sucede de manera inmediata, sino que es un proceso que el cerebro necesita consolidar. En este proceso de consolidación es crucial el sueño. Cualquier cosa que aprendemos se consolida mientras dormimos. Por la noche, el cerebro repite decenas e incluso cientos de veces lo que hemos aprendido durante el día.
Stanislas Dehaene, neurocientífico cogntivo y profesor del Collège de France
Ser buen estudiante no sólo depende de las capacidades del alumno y de su esfuerzo
Tener éxito como estudiante no sólo depende de las capacidades del alumno y de su esfuerzo. También depende de la estrategia que emplea para estudiar.
¿Lo que hace es eficaz para ayudarle a aprender? ¿Está haciendo aquello que su cerebro necesita para aprender?
Si nadie le enseña a estudiar, corre el riesgo de usar sus capacidades y esfuerzo de manera ineficaz e improductiva.
Héctor Ruiz Martín, neurobiólogo y director de la International Science Teaching Foundation
El cuerpo ya sabe lo que la mente aún no se ha dado cuenta
«El cuerpo ya sabe lo que la mente aún no se ha dado cuenta».
Antes de que el cerebro sea consciente de nuestras emociones, el cuerpo ya nos envía señales. Así que, tener consciencia corporal es el primer paso para ser capaces de identificarlas y gestionarlas.
Nazareth Castellanos, licenciada en Física teórica y doctora en Neurociencia por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
Aprender es más sencillo con Pensamiento Visual
En el Taller de Técnicas de Estudio l@s alumn@s aprenden a estructurar las ideas en un formato lo más visual posible, usando lo que se conoce como Visual Thinking. Le damos una vuelta al modelo tradicional de mapa mental para construir estructuras visuales personalizadas, con el mínimo texto posible y donde el color y las imágenes toman protagonismo. El Visual Thinking o Pensamiento Visual ayuda a tener una comprensión global de las ideas, que «a golpe de vista» se conectan entre sí. Con este formato resulta más sencillo aprenderlas y, sobre todo, recordarlas durante el examen.







TALLER de INTELIGENCIA EMOCIONAL
No importa cuánto sepas de Geografía o de Matemáticas. La manera en la que lidiamos con nuestro mundo interior hace que podamos o no podamos cumplir nuestros objetivos. Y sin embargo, no hay casi nada en la escuela y la educación que ayude a los niños a desarrollar esta habilidad tan importante
Taller de TÉCNICAS de ESTUDIO
ESTUDIAR NO ES TAN DIFÍCIL SI SABES CÓMO…
Familias y profesores exigimos que los alumnos estudien, pero pocas veces les enseñamos cómo hacerlo. Estudiar no siempre depende de la motivación y del esfuerzo, a menudo es un trabajo que requiere saber organizarse, planificarse y, sobre todo, entender cómo aprende nuestro cerebro, para poder así emplear las técnicas más apropiadas y eficaces.
El objetivo de este taller es ofrecer a los alumnos las herramientas necesarias para poder tener éxito como estudiantes.
METODOLOGÍA:
- Se aprende mejor aquello que se practica.
El taller tiene un alto componente práctico. No será una charla del formador.
- Se aprende mejor aquello que se comparte con l@s compañer@s.
Además, l@s alumn@s compartirán con el grupo cuáles son las estrategias que a ellos les funcionan. De este modo, aprenderemos tod@s de tod@s.
- Se aprende mejor si lo nuevo lo conecto con lo que ya sé.
Partiremos también de las propias experiencias personales y vitales que l@s alumn@s tengan en esto del manejo de las emociones. Para que se cuestionen si son adecuadas o no. Así, el aprendizaje será significativo.
Para más información sobre el Taller puedes escribir a info@creceraprendiendo.com
¿Qué necesita el cerebro de tu hij@?
Los «nutrientes mentales» que el cerebro necesita para funcionar de la mejor manera.

“Al igual que con los nutrientes esenciales de nuestra alimentación, estas siete actividades diarias aportan todos los «nutrientes mentales» que un cerebro necesita para funcionar de la mejor manera. Estas actividades mentales esenciales fortalecen las conexiones internas del cerebro y sus redes con otras personas y el mundo que le rodea.
Dándole a tu hij@ oportunidades todos los días para cada una de estas porciones, promueves la integración en su vida y permites que su cerebro esté equilibrado.”
El Cerebro Afirmativo Del Niño. Siegel, D. y Payne Bryson, T.
¿Por qué a tu hij@ le cuesta tanto concentrarse?
Lo que ha cambiado hoy en día es que las últimas tecnologías son más eficaces en robarnos la atención que las tecnologías del pasado. Ahora el teléfono móvil, la tablet o el ordenador nos buscan y bombardean constantemente con cosas estimulantes: “tengo algo super interesarte para ti”, nos dicen. Para nuestro cerebro, eso es pura azúcar, y el riesgo es que nuestro cerebro se acostumbre a buscar constantemente esos “terrones de azúcar”.
Esto supone un reto. Tenemos que aprender estrategias para gestionar mejor nuestra atención, porque las posibilidades de distraernos con las pantallas son ahora enormes.
Cuidar el cerebro de nuestros hijos
“Si quieres tener hijos felices, no hagas que el viento sople siempre a su favor; enséñales a navegar en tempestades para conseguir aquello que quieran en la vida”