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Archivo mensual 31 agosto, 2025

La práctica intercalada, una estrategia de estudio eficaz para activar la memoria a largo plazo

La práctica intercalada (interleaved practice) es una estrategia de estudio que consiste en intercalar diferentes asignaturas o diferentes áreas de una misma asignatura durante una misma sesión de estudio. Tal y como aparece en la imagen que encabeza este artículo.

Pero, ¿qué beneficios tiene estudiar de esta manera? A priori, uno podría pensar que es mejor no empezar un tema diferente hasta que has acabado con uno (massed practice).

La razón es que cuando estudiamos un mismo contenido de manera repetida, llega un momento en que el cerebro genera una sensación de familiaridad con ese contenido. Si, por ejemplo, estamos resolviendo ejercicios de matemáticas, llegará un momento en que el cerebro repite la mecánica del ejercicio sin necesidad de pensar demasiado sobre lo que está haciendo, ya que tiene almacenada la información en la “memoria de trabajo”. La memoria de trabajo es una memoria casi automática y poco reflexiva. La necesitamos para ese instante y después el cerebro la desocupa.

Ya comentamos en el anterior post de este blog que el verdadero aprendizaje no ocurre cuando trabajamos sólo con la “memoria de trabajo”, ya que esta memoria opera sólo en el corto plazo. Para que tenga lugar la consolidación del aprendizaje es necesario activar la memoria a largo plazo. ¿Y cómo se activa? Se activa en el momento que introducimos la reflexión y evocación de una idea o tarea.

Es aquí cuando entre en juego la práctica intercalada. La práctica intercalada me asegura una cierta cantidad de “olvido deseable” acerca de la tarea que estaba haciendo. Cuando intercalamos tareas diferentes en una misma sesión de estudio impedimos al cerebro que siga trabajando sólo con la “memoria de trabajo” (memoria a corto plazo), impedimos que mantenga esa sensación de familiaridad con el contenido, logramos que salga de la “comodidad” que acompaña a la práctica repetida de un mismo tipo de ejercicio.

Obligamos así al cerebro a trabajar con este intervalo: pensar y dejar de pensar en una tarea, para volver a pensar sobre ella al cabo de un rato. De esta manera, nos vemos obligados a recuperar la información desde la memoria a largo plazo (¿de qué tipo de tarea se trataba?¿qué es lo que había que hacer con esa tarea?).  

Esta “práctica de recuperación”, introduce una dificultad deseable que obliga a un esfuerzo mental y por tanto hace que el aprendizaje se vaya “fijando” en la memoria a largo plazo y se vuelva más permanente.

Otro aspecto a resaltar es que cuando un estudiante sólo almacena la información en su memoria de trabajo genera una sensación de que ya se la sabe y, por tanto, no es necesario retomar ese contenido. Con la repetición intercalada minimizamos también esa ilusión de competencia y dominio del contenido.

Fuente: D. Rohrer, R. F. Dedrick, and P. K. Agarwal, “La estrategia de la práctica intercalada en matemáticas. Demos a los estudiantes la oportunidad de aprender lo que necesitan saber” University of South Florida, 2017, en inglés en www.retrievalpractice.org/interleaving

Para recordar, tenemos que olvidar

Aunque nos pueda parecer contradictorio, olvidar lo que tenemos que estudiar va a facilitar recordarlo mejor durante el examen. Para aprender bien algo que recién hemos estudiado, tenemos que dar tiempo al cerebro para que lo olvide.

Esto tiene una explicación: cuando estudiamos, usamos en gran parte lo que llamamos “memoria de trabajo”, es decir, la capacidad del cerebro para retener una información en el corto plazo (memoria a corto plazo). El ejemplo típico de uso de la “memoria de trabajo” es cuando estamos haciendo operaciones matemáticas y recordamos la operación que acabamos de hacer, ya que nos servirá para el siguiente paso. Recordar la información retenida con nuestra “memoria de trabajo” es útil en ese momento, pero no es una memoria de largo alcance.

Muchos estudiantes creen que si se estudian un tema y se acuerdan de todo cuando alguien les pregunta al cabo de unos minutos u horas, significa que también lo recordarán días después durante el examen.

Pero el cerebro no funciona de esta manera. Si queremos aprender algo y que se consolide necesitamos poner en marcha la memoria a largo plazo. Dejar pasar un tiempo desde que he usado la memoria a corto plazo nos permite “olvidar”. Y ese olvido en realidad es una prueba para saber qué información se ha memorizado realmente y cuál no.

Cuando un tiempo después de haber estudiado, tratamos de recuperar esa información, estamos consolidándola en nuestra memoria a largo plazo. Una vez se detecta de nuevo esa información «olvidada» estamos facilitando un aprendizaje más profundo.

Y esto se debe básicamente a que el aprendizaje es más duradero y efectivo cuando requiere un esfuerzo. Cuanto más intentamos recuperar la información que memorizamos en el corto plazo, mayor será nuestra capacidad para recuperar y almacenarla a posteriori en el largo plazo, es decir, de aprender.